XCV – Bombino, un verdadero fremen
Alguna vez hemos hablado del rock tuareg. Y lo hemos escuchado también. Y nos ha gustado. Y hay muchísimo. África es un continente enorme, con un diversidad y producción musical imposible de abarcar en una sola vida, y menos en un blog como el nuestro. Por eso, al menos, vamos a intentar captar la esencia de una parte de esa cultura musical, radicada sobre todo en las zonas cercanas al desierto del Sahara, muy relacionadas, como os decía, con el pueblo Tuareg.
Y es que en todos los países de este mundo hay música. Hay músicas propias. Y hay música que se ha fusionado con muchas otras influencias, como el caso que hoy nos ocupa. Algo tiene la música que es tan necesaria, tan universal, tan antigua. Yo creo que, antes de hablar, mucho antes, los seres humanos nos pusimos a cantar, o a hacer música. Quizá no con letra, pero a entonar, tocar, producir música antes de pronunciar ninguna palabra. Hay más estilos musicales, o formas de hacer música, que lenguas ha habido en la historia, muy posiblemente. Y aunque, como las lenguas, todas pueden tener unos ancestros comunes, todas progresan también hacia una nueva originalidad, fruto de la mezcla, el cruce, la distinta interpretación de pasados y presentes.
Omara “Bombino” Moctar, el músico que hoy nos ocupa y al que veremos en concierto el 12 de noviembre, es un músico tuareg que se ha ido haciendo un nombre los últimos años por su especial manera de entender la guitarra y esa condición un tanto atávica que sugieren sus letras; y digo sugieren, porque canta en Tamasehq, una de las variantes del tuareg, y salvo que te pongas a buscar su significado, es imposible que entiendas nada. Y aun así, decía, sus letras sugieren mucho. Su voz, su tono, sugiere mucho. Poco sabemos en occidente, Europa y en los países, supuestamente desarrollados, de la historia, el pasado y el presente del pueblo Tuareg, pero es una historia tan rica como la de cualquier otro pueblo o cultura, quizá más que muchas, porque se ha mantenido durante siglos, con poca variación, y, hoy en día, muy vinculada a la resistencia y a la rebeldía, puesto que no son pocas las injusticias a las que se han visto sometidos por distintas instituciones y países.
Bombino habla mucho de las dificultades de su gente en sus canciones. Hay un documental, bastante chulo: Agadez, the Music and the Rebellion, y que os recomiendo, con él como protagonista, en el que se cuenta un poco su historia, la de su gente, su país, Níger, y el papel en el mundo actual del pueblo Tuareg; sobre todo de los más jóvenes. Bombino se ha convertido en una especie de símbolo en su país y para los tuaregs hoy. No solo por la combinación de músicas que hace, juntando lo viejo con lo nuevo y dándole ese eco del desierto a sus melodías, sino también porque se implica en sus letras y reivindica su herencia cultural y la del todo pueblo Tuareg. Además de clamar por su reconocimiento internacional. Bombino no solo canta para él, canta y nos cuenta la historia de resistencia y esperanza de todo su pueblo.
Nacido en 1980 en Tidene, Níger, Bombino pertenece a la tribu Ifoghas, conocida por sus habilidades en el manejo de camellos y caballos, así como por su profunda conexión con la música. Su música es, por encima de todo, profundamente tuareg, con esa mezcla rítmica de tambores y cantos, a los que en tiempos modernos se les ha añadido la guitarra eléctrica, en una combinación que bebe de estilos como el blues, el rock y la psicodelia de los setenta, además de otros estilos como el reggae. Una combinación que recuerda al desierto, a su tranquilidad y solitud, al silencio de su paz, pero también a esa resistencia de la que siempre han hecho gala los tuaregs y que Bombino tanto reivindica en sus letras.
Hay muchos homenajes a sus orígenes en sus letras, como en esta próxima, que es mi absoluta favorita: Imuhar. Un nombre con el que, según he podido investigar, los tuaregs hacen referencia a sí mismos en su lengua y que, básicamente, significa Hombres Libres o Los Hombres Libres. Os dejo la canción, y os doy una traducción aproximada de su letra en Español.
¿De qué sirve tener
Hombres libres que duermen en este mundo de sufrimiento?
Despierta, mi pueblo.
Levanta, mi pueblo.
Enfrenta las dificultades de tu situación actual,
un largo camino te espera
¿De qué sirve tener
Hombres libres que duermen en este mundo de sufrimiento?
El sufrimiento de los hombres libres nos muestra que los tiempos han cambiado.
Nota interesante a propósito de esto de Imuhar, hombres libres, que le gustará especialmente a Ja. En inglés se traduce Freemen. En los libros de Dune, cuando uno se remonta a conocer los orígenes del pueblo Fremen, legítimos habitantes de Arrakis (también conocido como Dune), descubre que se llaman así, porque antiguos esclavos Zensuni se dieron a sí mismos el nombre de hombres libres, al poco de establecerse en el planeta. Es decir, se llamaron así mismos: Freemen of Dune, nombre del que derivaría luego el de Fremen. No hay que ser antropólogo para darse cuenta de que Frank Herbert sacó mucho, casi todo, para sus Fremen del pueblo Tuareg original. Con lo que, los Fremen tienen mucho de Imuhar, tienen mucho de Bombino. ¿Una nueva banda sonora?
Su disco más conocido es el de Nomad, de 2013, que habéis escuchado ya alguna. Producido, por cierto, por Dan Auerbach de The Black Keys. Es también mi favorito, aunque tiene ya una discografía más que respetable. Agadez, anterior a Nomad, me gusta especialmente. Es quizá menos moderno, como algo más folk; queriendo decir con folk que tiene más de tradicional que de moderno. Una muestra:
De los últimos discos, sin duda el de Deran, de 2018, que además, creo, fue nominado a un Grammy (digo esto no porque los Grammy importen una mierda, sino por el hecho de que puso su nombre en un ámbito mucho más comercia, y global; y porque es el primer músico nigerino que lo ha conseguido), que tiene ya un estilo mucho más sólido, con una producción mucho más construida, sobre todo si lo comparas con el de Agadez. No por estas cosas tiene que ser mejor, solo es distinto, también bueno.
Los ecos de su guitarra, los ritmos constantes del fondo, la electricidad que transmiten sus melodías y esa voz en una lengua totalmente desconocida, pero no por ello menos cercana, menos cálida, siempre han hecho que escuchar a Bombino sea un placer distinto. Escuchar a Bombino es como pasearse por un oasis en el desierto; siendo, en este caso, el desierto nuestro mundo de vaguedades y estreses innecesarios, y el oasis, su oasis, su música, hacia donde nos transporta: el desierto. El desierto y su independencia en sus letras.
Espero que lo disfrutéis, ahora, en la tranquilidad de vuestro hogar, coche, calle o campo, y que os preparéis para verle en directo en unas pocas semanas. Seamos libres siempre, hombres libres. Imuhar.
MIGS





