XCVIII – El nacimiento del hip-hop

Si quieres escuchar la versión en podcast de este post, la tienes justo a continuación. Si no, sigue leyendo…
El nuevo mundo ha sido escenario del mayor experimento musical de la historia. Fue el lugar donde la música clásica europea y el folclore, se mezclaron con la música africana negra dando lugar a maravillosos nuevos estilos, y además a toda velocidad. Por ejemplo, de la música blanca salió el country. Por su lado, el góspel de los negros dio a luz al blues, el rithm and blues y finalmente engendró el rock. El rock se fusionó con el country y tuvieron un hijo: había nacido el rockabilly, padre del punk. Vamos ahora a navegar por la rama negra. El jazz y el soul parieron al funk y el funk a la música disco, una versión del funk más bailable para blancos. Y podríamos decir que la música disco con toques electrónicos dio origen al boogie y el boogie a la música house, pero nos vamos a parar en ese punto. En el funky y en la música disco. Por así decirlo el punk es al rock lo que el hip hop es a la música disco. De hecho, fueron estilos coetáneos y no era raro ver a punks y hip hoperos coincidiendo en aquellos primigenios clubes underground.
Pero, ¿cómo nace un estilo?
La historia de la música, como la de otras artes, es continua, pero no constante. Hay momentos en los que se dan las características precisas que hacen que se acelere o se detenga. En algún momento impreciso se va creando un caldo de cultivo adecuado sobre el que algunos iluminados llegan y dando una pequeña puntilla, logran cambiar una tendencia a otra nueva. A veces es simplemente, un sonido, un ritmo, un coro o un instrumento nuevo como contamos en el episodio de la música electrónica. Y estos pequeños cambios, nacen frecuentemente de explosiones sociales, religiosas o económicas. Un estilo artístico no es más ni menos que la representación de una sociedad en un momento dado. Estos cambios, como las modas, aparecen de forma natural. Pero sí que es cierto que alguno adelantados son necesarios para atreverse a dar ese último paso. Y normalmente son gente ajena a la élite, que no está aleccionada ni tiene nada que perder, sólo quiere expresarse, por eso son naturales. En el arte de la música, en concreto, a partir del siglo XX, los movimientos musicales pasaron de las élites ilustradas, a ser un arte de dominio público, por lo que es especialmente difícil encontrar un personaje o una localización o un momento preciso en el que algo nuevo vea la luz.
Quizá este hecho es la característica más llamativa si hablamos del nacimiento del Hip-hop hace poco más de 50 años. Evidentemente había un caldo de cultivo más que exuberante ofrecido por la música funky y la música disco. Probablemente habría distintos lugares y momentos donde este movimiento se gestó, pero no demasiado distantes entre sí.
Vamos amigos a darnos el placer de viajar a un punto muy concreto.
Viajamos al sábado 11 de agosto de 1973. Concretamente estamos en el 1520 de la Sedwick Avenue, en el barrio neoyorquino del Bronx. Este barrio había sido el escenario de una batalla campal entre bandas desde finales de los años 60. Allí estaban los “Black Spades” o los “Young sinners”. No era raro ver edificios y coches ardiendo, drogas, peleas, atracos y cuerpos balaseados. El sur del Bronx era lo más parecido a una ciudad en guerra. Sin embargo, desde un par de años atrás, el barrio estaba un poco más pacificado. En 1971 se había firmado una especie de “paz” entre bandas. Todo ello me recuerda al escenario que se muestra en la película “The Warriors”. Esa tregua fue liderada por Afrika Bambaataa, nuestro particular “Cyrus”, que apenas tenía 14 o 15 años. Bambaata incluyó en un grupo llamado “Zulu nation” a miembros de diferentes bandas con la idea de organizar eventos culturales y fomentar piques artísticos, como las guerras de baile y dejar un poco atrás la violencia. Había muchos chavales, muy jóvenes, que sólo habían conocido la violencia y querían prosperar, y la música fue el catalizador perfecto para ellos. En este clima, un poco más pacificado, se hicieron bastante populares las fiestas de barrio, donde los jóvenes negros y latinos se reunían a beber, a fumar y a bailar. Esas fiestas fueron llamadas las block partys, puesto que se celebraban en edificios, a veces, semi-derruidos, en los que esos chicos conectaban sus aparatos de música a los postes de la luz. Esos chavales negros y latinos no tenían dinero suficiente para ir a las famosas discotecas de la ciudad, e incluso si los hubieran tenido, nunca les hubieran permitido entrar. Todo estaba a punto de estallar.
La hermana del DJ Kool Herc, Cindy Campbell, le pidió a su hermano que pinchara en una fiesta para celebrar el final del verano, antes de que volvieran a las clases. Ambos tenían menos de 20 años y no era la primera fiesta que organizaban. Querían ganar algo de dinero para poder comprar ropa y lucirla en el inicio del año escolar. Alquilaron una sala recreativa en bloque de apartamentos donde vivían: el 1520 de la Sedwick Avenue en el Bronx. El DJ no tardó en confeccionar una serie de flyers a mano para promocionar el evento por el barrio, alguno todavía se conserva. En él se anunciaba como la fiesta empezaría a las 9 de la noche y terminaría a las 4 de la mañana, las chicas pagarían 25 centavos, mientras que a los chicos les correspondería el doble. Todo estaba preparado, pero ninguno era consciente de que iba a acudir a una fiesta que cambiaría la historia de la música. De hecho, Kool Herc ha bromeado a posteriori, diciendo que si preguntas a cualquiera en el barrio, no encontrarás a nadie que no hubiese estado en su fiesta.

¿No os recuerda a como decorábamos las cassettes que grabábamos?
El funky era lo que petaba en ese momento y Kool Herc se había dado cuenta de que la gente enloquecía en ciertas partes de las canciones en las que la base instrumental se repetía, porque eran las mejores para bailar. Sin embargo, en las canciones grabadas, estos segmentos se quedaban muy cortos para una fiesta. Y eso que yo creo, personalmente, que muchas canciones funkys son interminables buscando precisamente alargar ese efecto. Pero bueno, el caso es que Kool Herc tuvo una idea. Llevó 2 platos de pinchar discos y compró parejas de singles idénticos. Nadie sabía en ese momento por qué Kool Herc necesitaba dos malditos discos iguales. Cogió esas partes instrumentales de las canciones más bailables y empezó a hacer bucles o loops entre un disco y otro, para mantener esa base durante mucho más tiempo. Ese corte o “break” muchas veces estaba solamente compuesto de percusión o percusión y bajo. Así, la técnica pasó a la historia como “drum-break” o simplemente “break”; aunque a Herc le gustaba llamarla “merry go round”.
Como casi todas esas secuencias eran instrumentales, el amigo del DJ, Coke la Rock, cogió el micrófono y comenzó a gritar lo que se le pasaba por la cabeza. Empezó gritando simplemente los nombres de sus amigos y luego cosas que iba viendo por la fiesta. Ese papel de hablar sobre la música posteriormente se conocería como MC (Master of ceremonies). Mientras tanto los chicos que bailaban intentando imitar a James Brown, también llamados B-Boys, posteriormente pasarían a dar forma al “breakdance”.
¡Como debió ser la fiesta para pasar a la historia! No hay documentos gráficos de ella, y probablemente no asistieron más de 50 personas, pero al día siguiente el estilo de Kool Herc ya era conocido en todo el barrio. Y rápidamente se expandió a la velocidad de la luz por otros barrios de Nueva York, a la costa oeste y finalmente por el mundo entero.

En cuanto al término hip hop, unos dicen que si es un acrónimo, otros que si surgió de una broma…en fin, vaya usted a saber. Lo que sí sabemos es que se construyó bajo 4 pilares básicos: el graffiti, los B-boys, el DJ y el MC. Kool herc había puesto la música y Bambaataa, había organizado a la gente.
Partiendo de las primeras cassettes donde se grababan en vivo estas block party, pronto la industria se interesó por este movimiento. Inicialmente los DJ eran los que partían el bacalao, inventando nuevas técnicas como el “scratch”, atribuído a Gran Wizard Theodore y perfeccionado por el DJ Grandmaster flash. Este último tiene una historia divertida porque era un autodidacta muy aficionado a la electrónica. Iba por el barrio buscando amplificadores, condensadores, resistencias, incluso sacaba los altavoces de los coches abandonados para montar sus propios equipos. Un problema por aquella época era el de cuadrar los bucles, es decir que al pasar de un disco a otro, fuese lo más exacto posible para que el ritmo siguiera sin que nadie notara el salto. Después de muchas pruebas Grandmaster flash descubrió que podía tocar los discos para frenarlos o darles velocidad y así tener un mayor control. Además, esa técnica tenía la ventaja de no tener que manipular el brazo de la aguja, que por experiencia os digo que es la parte más delicada y cara de un tocadiscos. Otra genialidad fue marcar con una cera de color, directamente en el disco, el inicio y el final de los breaks para tener una referencia visual. Al principio le decían que se iba a cargar los discos, pero no fue así y dicen que verle pinchar era un mero espectáculo por como movía los botones y manejaba los discos. De esta forma, el tocadiscos se convirtió no solo en un reproductor de música, si no en un instrumento en sí mismo.
Y el siguiente paso fue evidente. ¿Por qué en vez de sacar estos breaks de otros discos, no hacemos los nuestros propios? Esa pregunta se la hizo el DJ Marley Marl, así que decidió cortar en cachitos muy pequeños los breaks, tanto que pudo aislar un bombo, una caja, un timbal y colocarlos de forma precisa y artesanal de tal forma que hicieran el ritmo que él quería. Era una primitiva caja de ritmos. Además, podía coger sonidos de distintas canciones y tener varios tipos de bombos, tambores, lo cual era bastante innovador. Esto cambió por completo la historia del hip-hop (en mi humilde opinión, a peor) y dio una importancia mayúscula a la percusión, de tal forma que los siguientes éxitos se basaban en una base de percusión y simplemente el MC rapeando por encima.
En cuanto a la música en sí, como digo, era sacada (por no decir robada) directamente de los discos de funk. James Brown sin duda ha sido el músico más sampleado de la historia. A pesar de ello, luego los DJ eran realmente herméticos a la hora de desvelar de donde habían sacado tal o cual sampler o como los habían mezclado. Inicialmente, en los setenta, los breacks se basaban en líneas de percusión y bajo, con algunos colores por encima que podían dar la guitarra, los vientos o el teclado. Cuando llegaron los ochenta, los ritmos se simplificaron enormemente, pasando a ser en muchos casos, sólo una línea de percusión.
Pero a medida que se perfeccionaban las técnicas de los DJ, éstos estaban cada vez más ocupados y no podían dedicarse también a animar la fiesta, por lo que poco a poco, los MC se fueron abriendo paso como los maestros de ceremonia que eran. Animaban el cotarro, rimaban, interactuaban con el público o añadían mucho humor etc. Hacían sentir a la gente que eran parte del espectáculo. Uno de los primeros fue DJ Hollywood, el considerado por algunos como el rapero original. Al menos fue el primer MC realmente popular, aunque si nos ponemos quisquillosos, en esto del rapear, nos podemos remontar hasta muchos, muchos años atrás.
Bien, ya tenemos todos los elementos del primigenio hip hop. Y las fiestas improvisadas, pasaron a ser conciertos y shows organizados. Del Bronx pasó a Harlem y posteriormente a todo Nueva York. Incluso tuvo un inesperado éxito en clubes de blancos en Manhattan. Los MC, como digo, dieron un paso al frente, y no solo conceptualmente, sino también literalmente en el escenario, para ser la parte más visible del espectáculo. A partir de ahí, todo se disparó. No hubo que esperar mucho para que una canción de este nuevo estilo llamado hip-hop llegara a los puestos importantes de las listas. Fue en 1979 cuando los sugarhill gang tomando una base de “Goodtimes” de los grandes “Chic” lo petaron con este “rappers delight”
Ellos abrieron la lata a nivel comercial, y no por ello se ha llevado pocas críticas. De hecho, los más puristas se sintieron decepcionados por esta conversión (otro clásico siempre que alguien innova). Para ellos el hip hop, nunca habría debido salir de las fiestas locales. Como definición este estilo siempre debería ser de barrio y siempre en directo. Además, una ley no escrita, pero sagrada en el rap, es que no puedes plagiar otras rimas, y hay quien dice que el “aserejedajadeje” ya se había escuchado antes en alguna que otra fiesta. De hecho, irónicamente en una de las rimas de la canción el MC dice “never let the MC steal your rime”
Pero la caja de Pandora ya estaba abierta y muchos otros siguieron el viento a favor de este estilo fresco y bailable. No ocurrió lo que algunos predijeron: que este estilo iba a ser pasajero. Llegamos a 1980. Kurtis Blow que fue uno de los primeros MC en tener un contrato con un sello discográfico, sacó este auténtico temazo: The breaks. El que no mueva la pelvis con esto, es que no es persona.
Madre del amor hermoso. No vuelvo a ir a una fiesta sin que suene este tema. Os animo encarecidamente al ver el videoclip para que podáis ver que es realmente eso de pasárselo bien.
Un año más tarde Rick James lanzó su archiconocido y genial “superfreak”
Pero no sólo podemos hablar de solistas. En esos tiempos, ya empezaron a formarse gran cantidad de grupos. El antes mencionado DJ Grandmaster Flash con sus Furious Five, sacó otro gran éxito. Hasta entonces todas las canciones trataban de las fiestas, el baile, las drogas, las chicas, pero la canción “the message”, como se intuye en su propio título, introduce un cambio de paradigma hacia letras de protesta, crudeza y realidad. Fue el primer grupo de hip hop con fama y que empezó a viajar por todo Estados Unidos y el extranjero.
La competitividad en aquellos años era feroz y todos los MC luchaban por sacar la cabeza, aunque fuera en su barrio. Y no era raro asistir a competiciones en las fiestas o los shows. Dicen que una de las batallas más épicas se celebró en e
l Harlem World entre los Cold Crush Brothers y los Fantastic Five. Ganaron estos segundos, teniendo en cuenta que la puntuación se basaba en los gritos que daban los asistentes. La rueda siguió girando, cada vez más rápido, hasta llegar a su época dorada entre mediados de los 80 y los 90. Los raperos se convirtieron en estrellas y topaban las listas de éxitos. Incluso grupos como los Beasty Boys o la canción “walk this way” de Aerosmith con Run- DMC hizo que fuese muy popular incluso entre los blancos.
Pero, aquí no me voy a meter, porque no tengo conocimiento suficiente para ello. Además, considero que no es la fase más interesante de esta historia.
Así que vamos a regresar donde empezamos. Al 11 de agosto de 1973 en el 1520 de la Sedwick Avenue. A una fiesta que ya es de todos.
¿Era Kool Herc un genio?
Pues sí y no. No era un compositor, desde luego. Ni tenía una formación musical. Pero sí que se dio cuenta o supo entender lo que necesitaba la gente en ese momento. Curiosamente fue una de esas personas que ponen la la semilla y prácticamente desaparecen. Es probable que la famosa fiesta de Kool Herc no fuese la primera en la que sonara algo parecido al hip hop. Antes de eso la gente ya grafiteaba, los DJ pinchaban y los chavales bailaban e incluso ya rapeaban. Y si no hubiese sido esa fiesta, hubiera sido otra, muy cercana eso sí en espacio y tiempo. Pero quizá esa fecha encarna una efeméride digna de recordar.
Simplemente, quería contar una historia. Una historia de cómo unos chavales de fiesta pueden cambiar el mundo, o al menos una parte. Y eso, amigos míos, en los tiempos que corren, es muy alentador.
ROC

