Lo que me ha costado sacar esta paja; como tantas otras que tengo, y que sé, tenemos pendientes, los que seguimos haciendo este blog, web, exabrupto musicoemocional. Pero esta llevo queriendo hacerla desde que conocí a estos tipos majísimos, musicazos de agárrate y no te menees, allá, por mayo del año pasado.

Time for T en Wakana reunion

Los chicos en cuestión se llaman Time for T  y la verdad es que no sabría ponerles un título a lo que hacen. Hacen de todo. O casi. Hacen música, muy buena música, con un sabor a mar, a playita, a felicidad casi siempre, sin perder esa dicha de ser infeliz que es la nostalgia, un color de saudade muy fuerte, quizá por el origen portugués de su cantante. Hacen rock clásico, hacen country, folk surf, no sé, hacen todo lo que mola; o mejor dicho, hacen que todo mole.

Tuve oportunidad de charlar un rato con el bajo, de origen británico, creo, Joshua, un tipo genial, subido al escenario y fuera de él. Aunque dos personas aparentemente distintas. Subido, además de músico, era un todo un pieza y se dedicó a tocarle (tocarnos) las pelotas al personal que les escuchaba, más pendiente de sus posturitas de yoga y sus looks de «me gustaría haber ido al Burning Man, pero me quedé en los Alcornocales», que del conciertazo que se marcaron estos tíos; antes de comer, para más inri. Fuera del escenario, no era más que un tío normal, extremadamente amable y con un toque de sorna británica que daban ganas de abrazarle y llevárselo a casa, vaya.

Yo con Joshua y la cami de Time for T

Son un grupo peculiar, todos músicos profesionales, o eso entendí; y por los proyectos paralelos que les he ido sacando, creo que entendí bien. Joshua, bajo, británico afincado en Madrid; el cantante,  y guitarra, de origen portugués; Juan, guitarra y arreglos de todo tipo, además de productor, de Madrid; y el batería, del que no llegué a quedarme con el nombre, pero de origen brasileño, y con un ritmillo, así, como de su tierra, que hacía que todo sonara siempre muy de bailar de cadera.

Sobre todo, tocaron su último disco, Hurry Up and Wait, que me parece una maravilla y que es de un buen rollazo que te salva los peores días de curro. Creo que se tocaron el disco casi entero, pero si me tengo que quedar con una de ese directo, es  sin duda el temón de Running Man. Es más, cuando acabaron, en mi cogorza resacosa (habíamos salido, y cómo, la noche anterior), recuerdo gritar yo solo: ¡Menudo temón! Y como no éramos muchos bailando en el concierto, cerca del escenario, me oyó todo el mundo balbucear perfectamente.

Pero no es la única, ni mi favorita. Mi favorita, por música y por letra, es sin suda Boxing Gloves, aunque solo sea por eso de que «está sobrevalorado estar tan despierto»

Creo, estoy casi seguro, que empezaron el concierto con Sun in my back, muy propio, porque como veréis en la foto, el sol estaba casi, casi a su espalda. La verdad es que me parecieron cojonudos del rollo y su música, pero es que como grupo, el directo, fue brutal, todo tan bien ensamblado, tan currado, que daba gusto verles tocar, con ese rollo, esa soltura que, joder, no ves en muchos, muchísimos grupos que venden millones de entradas. Estaban disfrutando con su música, y eso hace que tú disfrutes más, la verdad. No sé, como que te metían muchísimo en su rollo, era muy fácil colarse con ellos en todo lo que hacían. Un privilegio, una epifanía, una suerte encontrarles, así, en un festival que pone su foco mucho más en la electrónica, y, sobre todo, en su tramo nocturno.

Lógicamente, corrí a comprarme la camiseta; costumbre mía, por aquello de poder decir un día que compraste la primera camiseta cuando todavía eran nadie, pero es que, en este caso, la cami mola. Es la que llevo en la foto de más arriba, con el bajo, Joshua. Hubo quien se descojonó de mi ataque en modo groupie, pero ya veremos quién ríe el último.

Os recomiendo empezar por el último disco, Hurry up and wait, y hacerlo en orden, de la primera a la última, porque tiene su aquel la organización de las canciones, su principio y su final. Mención especial a la canción que le dedican a Mr Charles Bradley, The Screaming Eagle of Soul, y ese canto a la buena soledad que es Own Company.

Pero no os quedéis ahí, tienen más discos y los escuchas como si comieras pipas. Me encanta su primer disco, de nombre homónimo: Time for T. Con temazos como Human Battery o Donkey Stallion, además de alguno que ya os he dejado más arriba. Me gusta mucho también Simple Songs for Complicated Times, aunque solo sea por el título, y por la canción que abre el disco: Fire On The Mountain.

Creo que tienen algo de base en Madrid y estoy a la caza siempre de cuando vuelvan a dar concierto por aquí. Ese día tendremos que ir al Fun House, sí o sí, con mi camiseta por bandera. ¿Por qué? Because there’s always Time for T.

MIGS